Pilotos prácticos: los baquianos de los puertos

Cada puerto es único. Todos poseen características y condiciones muy específicas y particulares. Por esa razón, los capitanes de grandes embarcaciones, aunque cuentan con miles de millas náuticas recorridas y están a bordo de buques dotados con altísima tecnología, siempre requieren un apoyo al momento de atracar, zarpar o fondear en alguna terminal marítima. Y esa es justamente la labor de los pilotos prácticos

Los ‘prácticos’ son profesionales especializados en la navegación de buques y, sobre todo, profundos conocedores de las condiciones meteo-marinas locales.  Dicho en otras palabras, son los baquianos de su puerto. 

Su misión es guiar a los capitanes de los buques que entran y salen, en este caso del Puerto de Santa Marta, y coordinar las maniobras de atraque, fondeo y zarpe. Esto lo hacen sin tocar una sola vez el timón ni quitarle el mando al capitán

De acuerdo con Guillermo Rodríguez, piloto práctico maestro con once años de experiencia en el oficio dentro del Puerto de Santa Marta, esta es una labor que requiere de muchísima experiencia, experticia y concentración dada la responsabilidad que implica.

La labor de los pilotos prácticos

Los ‘prácticos’ conocen mejor que nadie las corrientes y los vientos locales, saben cuándo se debe accionar el timón para hacer un viraje o en qué momento bajar la velocidad al acercarse al muelle.

Su puesto es todo el puente de mando y siempre se ubican en la posición que les permite tener la mejor visión de la proa, la popa, babor o estribor, según las circunstancias y los puntos exteriores de interés.

Foto: Luis Guillermo Rodriguez

En el caso del Puerto de Santa Marta, la labor del ‘práctico’ empieza a media milla del Morro, donde embarca desde una lancha hacia el buque entrante a través de una ‘escala de gato’, una escalera de cuerdas y peldaños de madera. Aquí el piloto arriesga su vida, ya que las caídas pueden ser mortales, por esta razón los profesionales deben tener una excelente condición física.

Entre sus responsabilidades sobresalen la coordinación de operaciones de remolcadores y participación en las tareas de seguridad y emergencias durante la navegación.

Durante la maniobra, en el puente de mando suelen permanecer el capitán, el piloto práctico y el primer oficial. Son ellos los encargados de custodiar la velocidad, dirección y radares del buque. De hecho, “el capitán está siempre atento a cualquier maniobra y puede intervenir cuando lo considere”, explica Rodríguez.

Requisitos y condiciones para convertirse en piloto práctico

Entre 1960 y 1970, la Dirección General Marítima (Dimar) reglamentó esta actividad en Colombia. Fue a través del decreto 2.349 que se establecieron los requisitos para obtener la licencia para este oficio. 

Para convertirse en piloto práctico dentro del territorio nacional, la persona debe cursar una carrera naval o mercante, las cuales toman unos cinco años; y obtener al menos el título como primer oficial de cubierta, indica Rodríguez. En Colombia únicamente la Escuela Naval de Cadetes en Cartagena está facultada para otorgar ese tipo de certificaciones.

Posteriormente, la persona tiene que adquirir una experiencia mínima de cuatro años en navegación y maniobras de buques de más de 2.000 toneladas. Finalmente, debe tomar un entrenamiento que puede demorar año y medio en el puerto donde desea trabajar, el cual está orientado por pilotos con muchísima experiencia. 

Por lo anterior, el proceso de formación antes de llegar a ser piloto práctico puede tomar más de una década, precisa Rodríguez.

Los pilotos prácticos en Colombia se clasifican en tres categorías: pilotos de segunda, habilitados para maniobrar buques hasta de 10.000 toneladas; de primera, hasta 50.000 toneladas; y máster, sin límite de tonelaje. Para llegar a esta última clasificación se debe tener una experiencia de al menos ochos años como piloto de segunda y primera.

Disponibilidad y responsabilidad

La responsabilidad de los pilotos prácticos es enorme. Cualquier falla en las maniobras podría costar mucho dinero, incluso vidas, es por esto que el oficio del ‘práctico’ es imprescindible y no ha sido remplazado por la tecnología.

Adicionalmente, se trata de una labor en la que hay que estar disponible 24/7. No importa la hora del atraque o zarpe de los buques, los pilotos deben estar ahí para asesorar las maniobras. Para esto, en el caso del Puerto de Santa Marta, los profesionales cumplen turnos de 12 horas en las que siempre están atentos. 

Aunque el oficio de los prácticos no es muy conocido, si hay alguien que lo ha hecho visible es Rodríguez. Esto lo ha logrado gracias a que ha sabido combinar sus dos pasiones: el trabajo en el mar y la fotografía.

Foto: Luis Guillermo Rodriguez

Y es que, durante sus maniobras a bordo de los grandes barcos, aprovecha para captar con su cámara los encantos de su amada Santa Marta desde un punto al que no muchos no tienen acceso: el puente de mando de los buques.  Imágenes que muchas veces se han vuelto ‘virales’ y han permitido apreciar no solo las maravillas de la ciudad-puerto, sino la importancia de esta profesión.  

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